saberte cerca de mi centro,
atracción inmediata,
magnetismo espiralado
que nos envuelve
hacia nosotras mismas...
pero a la vez saberte lejos,
distante,
como el silencio tenso
del preámbulo de la tormenta.
sentir la ambivalencia
que se expande
en las palabras cordiales,
pero breves,
al filo del abismo.
transitar el dolor
que se clava con tu ausencia
en el recuerdo
del calor de tu abrazo
y de la danza singular y acompasada
de nuestros corazones rotos.