son momentos de claridad:
mientras desenredamos los hilos de la esencia
vaciamos sobre la mesa todos los cajones
y clasificamos lo que elegimos guardar
y lo que dejamos ir.
es cierto que no siempre es fácil.
a veces la maraña es tanta
que no deja pasar mucha luz,
y en la oscuridad las cosas se complican.
otras, el discernimiento no es tan preciso
y se nos mezcla todo lo que somos
con lo que supimos ser.
es que asomarnos a nosotras mismas
y desenredar madejas,
vaciarnos y volvernos a ordenar
(o por lo menos intentarlo)
ya es un gesto de coraje en sí mismo,
y en esos momentos de caos
entra un poco más de calma
cuando nos recordamos
que estamos juntas.
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