Manual de instrucciones: breve introducción al blog.

Hola, bienvenide.
Si llegaste acá por pura casualidad, quedate, pasá. Te cebo un mate mientras te explico cómo interpretar el desorden ordenado (sí, mi cabeza piensa que eso es, en alguna escala, orden) que anida en este blog.
No hay función apelativa. Quedate si querés. Yo te invito, pero podés decir que no. Lo que sigue son sólo palabras sueltas. Propias, y ajenas.
Tomá un mate. Y si no te gusta, un té. Y si no querés, un vaso de agua. Y una galletita. Si te vas, sin mirar nada, por lo menos no te llevás el estómago vacío.
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lunes, 5 de mayo de 2014


tus bocas son mías. tu nariz, tus tres ojos. todo eso de vos que ya no es vos. dejas de ser en el momento mismo en que te pienso, en que te imagino, y recorro con la punta de mi dedo el borde de una boca que no coincide con tu boca, porque vos ya no sos vos, sino que sos un concepto, una idea, un recuerdo. y si coinciden (la boca dibujada con tu boca, tus miles bocas rientes) es porque tu boca y vos no existen, son vacío, son ideas que se me meten en el sueño y en los besos.

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sábado, 3 de mayo de 2014

Un mail frio, un té a medio contestar. Un mail amargo, cargado, sin azúcar por la antigravedad misma del día. Hoy no es dulce. Un té escueto, amenazante desde su pila de hermanos, que se yergue victorioso de mis cavilaciones. Un té con mail.

miércoles, 5 de febrero de 2014

despalabramiento desmembrado

Estoy despalabrada:
los trazos se me pierden
en las curvas
de sonrisas volátiles
que esconden y desmiembran
sentimientos,
diseminan sus partes
por los campos
y sus brotes se confunden
con maleza.

Estoy despalabrada,
estoy dispersa;
estoy destartalada,
estoy inmersa
en un mar espeso de aire.

Estoy despalabrada.
Vacía de sentidos.
Muda de sentimientos,
envuelta en el color
y en el sonido que me amparan
del frío de la inexpresión.

martes, 21 de enero de 2014

hoy trajiste en tu vaivén reminiscencias,
la foto ajada de un nosotros
que no supo abrirse paso en la maleza.
sombra y color,
ritmo y silencio.
un complemento levemente desbalanceado.
dos líquidos hermosos, cristalinos, inmiscibles.
dos partes que forman un todo, pero nunca se funden.
otro dibujo inconcluso.
eso fuimos.

martes, 7 de enero de 2014

no es momento de contemplación, es momento de expresión. de que los pensamientos se hagan árboles, de que las flores tengan forma de sentimientos.
de que el rocío nos sorprenda, a mí y a mis pinceles, a mí y a mis colores, y a mis letras, y a mis cuerdas, y a mis libros. nos sorprenda juntos, nos sorprenda unidos, nos sorprenda en unión o acalorada discusión.
es momento de mirar por la ventana, y que no haya un precipicio, sino un clarísimo cielo de mañana nueva, de mañana libre. de mañana. de que hay un mañana al que mirar.
y abrir los ojos.

es momento de abrir los ojos.

domingo, 5 de enero de 2014

la guitarra haciendo equilibrio.
mis párpados cansados.
el sol ya amanecido o amaneciendo.
nostalgia de mar.
sirena que aturde, gato que maulla.
y ahora?
inspiro. el aire llega a mis pulmones. los pájaros cantan. pasos. ruido de un motor. las teclas mismas del teclado.
la sirena decrece, fade out de sonidos y pensamientos y vuelve a empezar. como los nudos eternos de mis neuronas. como un sube y baja, como las olas.
las olas...
como mi dolor de cabeza. como el sueño. como mi voluntad.

cierro los ojos otra vez.
ya no hay vacío. mis dilemas se sientan a cavilar, tranquilos, tomando el té.
ya no estoy sola.

lunes, 8 de agosto de 2011

cosas que uno recuerda mientra pinta

Cuando era chiquita podía pasar toda la tarde dibujando. Corría, jugaba, saltaba, pero más que nada dibujaba.
Bastante mañosa era para pintar. Para la piel no usaba naranja, sino ese color naranja clarito(que para hacerlo en pintura hasta hay que agregarle una pizca de verde!) que venía sólo en algunas cajas de lápices de colores. Y como segunda opción, rosa, no naranja. Naranja nunca. De todos los colores, era uno de los que menos me gustaba. Para mi pesar, mi número preferido y la N de mi nombre casi siempre venían pintados de ese color en los abecedarios.
¿Y para pintar las bocas? Já! No podía entender por qué, a las sonrisas dientudas, esas con forma de D acostada, a veces las pintaban de negro. ¡NO! Como máximo, era un rojo muy, muy, muy oscuro!
Incluso, había tomado mis recaudos en el pasaje de la vida tridimensional a la bidimensión. Cuando me sacaban una foto, ponía la lengua entre los dientes superiores e inferiores, para reducir el contraste y que el "fondo" de los dientes saliera rojo, rosado, mas no negro.
Loca de chiquita, sí señor.

lunes, 10 de enero de 2011

De la reja de mi ventana cuelga la Pasionaria.
Pasión... ¡qué palabra complicada! Para algunos tan simple y evidente, para otros tan lejana e indescifrable... Líbido, dice Freud, por ejemplo. Líbido por una persona, por una acción, o inclusive, por un objeto. Pasión, prefiero decir yo. De esa que te hace cosquillas en la panza. De esa que te saca una sonrisa de sólo acordarte.
Una amiga ayer me hablaba de vivir "en automático". Habrá que revolear (y lejos) el control remoto, arremangarse y ponerse a hacer un camino para romper con eso. Es cierto, es un esfuerzo muy grande. Es incertidumbre, es no saber qué va a pasar... pero es mil veces mejor que la inercia, y el dejarse llevar.
Busquemos esa pasión... Pasión... por estar vivo!

lunes, 29 de noviembre de 2010

Corrés en mi sangre;
estás en cada sinapsis.
Hoy te voy a hablar a vos.
Sí, a vos.
Mirame a los ojos.
Acá tenés mi alma.
Cuidala, no la dejes al sol.

sábado, 27 de noviembre de 2010

So close, no matter how far...
La música se escurre por el alma, llenando algunos vacíos, vaciando aún más otros, dejándonos desnudos ante nosotros mismos, sin otra opción que implosionar hasta que explote. Los complejos se simplifican, pero las cosas más simples se vuelven enredadas y toscas, y hasta las contradicciones se contradicen.
Y por un momento, el orden caótico de los pensamientos se queda quieto, el cerebro enmudece, las palabras interrumpen su hilo contínuo y se abre la puerta de los sentidos.
Y es sólo la música... la música y uno... y yo, y vos, y nosotros... todo se vuelve una misma cosa vibrando, esperando, aumentando la velocidad de los átomos, hasta que aumenta la presión, las partículas se chocan cada vez más y más fuerte, la gran explosión es inminente...


Y de repente, pasa. Se va. La cercanía se disuelve, la unidad desaparece, y nosotros nos seguimos alejando. Como nunca, como siempre... cada cual con su caos, con sus problemas, con su implosión y explosión finamente controladas por la razón. O no. Pero esa es otra historia; porque de aquel sentimiento, de aquella comunión de los sentidos, no queda nada.
Cause we are so far... no matter how close...
Si tuviera algo que decir, lo diría.

viernes, 26 de noviembre de 2010

En la casa vieja había un tilo. Un tilo gigante, rodeado de hiedra. Hiedra en el piso, en el tronco, en las ramas, en todos lados. Pero tilo al fin. Cuando florecía, se llenaba todo de flores, y el perfume inundaba la casa.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Clic.
Un clic.
Un clic y todo lo que hasta ahora tenía valor de verdad desaparece.
Un clic, y la vida misma se invierte y, cabeza abajo, sacude sus bolsillos.
Un clic, y caen arandelas, momentos, chapitas de gaseosa, sonrisas, miradas, anhelos, deseos y supersticiones.
Un clic, y vuelta a empezar.

Clic.



.
.
*

cuidate Nontué.

martes, 23 de noviembre de 2010

Tengo un gatito asilado en mi ropero.

Para vos.




Llueve en nosotros, vamos despiertos,
vamos descalzos, vamos sin sueño.
Yo tambaleo, y vos, de momento,
sin rastro alguno te fuiste lejos.
Clavado en medio mi cerebro
como una astilla yo te retengo,
como un recuerdo, como una flor,
de esas prensadas de mi cuaderno,
de esas que pierdo, de esas que encuentro,
de esas que nacen en tus silencios
y mueren tristes, y mueren lento,
y mueren tantos recuerdos nuestros
que me persiguen, y más no quiero
cambiar tu rostro ni tus desvelos,
son estos sueños los que yo anhelo
y los deshago y los echo al viento,
como tus ojos, como tu pelo,
como tu risa y todo tu cuerpo,
se desvanecen, se vuelven muertos,
te miro fijo, yo tambaleo,
y vos que estabas ahí al momento,
te fuiste lejos, te fuiste entero.

viernes, 19 de noviembre de 2010


Y es cierto, no podría elegir uno en especial, pero hoy se me clavó uno en la mente, como si fuera una astilla.
Un recuerdo viejo, pasado de moda, que pensé que había archivado y que estaba fuera de la bibliografía de consulta.
Me llamabas, te llamaba, para repartir gastos. Te cantaba, me escuchabas, te reías, me reía y te retaba, te reías más, cocinabas arroz y te salía aguado, te quedabas con hambre y se lo dabas a los perros. Me reía, me contabas, te quería.
Todavía me acuerdo cuando me dijiste eso. Se me hizo un vacío, mezcla de nervios y pura sonrisa.
Pero el tiempo pasa, los momentos también, y de ese pequeño amor infantil no queda nada.
Salvo una canción, un plato de arroz y, cada tanto, una frase que vuelve sin golpear la puerta: tu risa es una adicción.
Si tuviera que decir un secreto, sería que la uña de mi dedo chiquito del pie es tan pero tan ínfima que casi ni se ve.
Aunque no sé si sería secreto, porque seguro ya te conté.
Si tuviera que elegir un color, diría verde; porque así son mis ojos cuando hay sol, y porque verde me suena a vida.
Si tuviera que elegir un día, sería el domingo, porque nada más lindo que caminar despacio.
Si tuviera que elegir un recuerdo, tengo tantos lindos que difícilmente pudiera decidirme por uno.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

de madrugada

me voy a hacer té, porque quiero té!
quiero té queriendoté,
queriéndote quiero té,
queriendo querer quiero, querido té.
quise té porque té quise
porque té quiero
y té querré.
Hoy, mientras leía apuntes de historia, me di cuenta de varias cosas:

Que leyendo algunas síntesis primero y después el texto del autor, los conceptos me quedan mejor.
Que no sirve de nada leer la noche anterior.
Que tengo memoria visual.
Que si hablás por teléfono no podés leer (pero que si te quedás callado, es como si no estuvieras solo).
Que quiero quedarme callada más seguido.
Que quiero compartir el silencio.
Que mañana me va a ir maaaal jajajaja
Que necesito un cambiecito (o un cambito, como dice la mamá de Flor).
Que pensar en todo esto no tiene mucho que ver con el Quatroccento.
Que, igualmente, valoro más una charla que un exámen.
Que mejor, en vez de seguir escribiendo, me voy a seguir leyendo.

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*
Los más pequeños e insignificantes (o no tanto) descubrimientos se hacen en una noche de estudio...