Manual de instrucciones: breve introducción al blog.

Hola, bienvenide.
Si llegaste acá por pura casualidad, quedate, pasá. Te cebo un mate mientras te explico cómo interpretar el desorden ordenado (sí, mi cabeza piensa que eso es, en alguna escala, orden) que anida en este blog.
No hay función apelativa. Quedate si querés. Yo te invito, pero podés decir que no. Lo que sigue son sólo palabras sueltas. Propias, y ajenas.
Tomá un mate. Y si no te gusta, un té. Y si no querés, un vaso de agua. Y una galletita. Si te vas, sin mirar nada, por lo menos no te llevás el estómago vacío.

jueves, 4 de agosto de 2022

comenzó buscandolo en las bibliotecas.
repasó los laberintos de estanterías revisando libro por libro,
cubierta por cubierta. 
pero en el amor no hay nada escrito. 
lo buscó en los fanzines, en las calles, 
en los afiches. 
pero el amor no se anuncia.
indagó en agendas, billetes, pasajes....
pero el amor no es moneda de cambio.
lo rastreó en ordenadores, celulares, tablets...
pero el amor no puede programarse.
el poeta se sentó a descansar.
el útimo sol se desvanece,
y desahuciado, se envuelve en una manta y se echa a dormir.
al salir la luna, con la primera estrella, el amor decide salir de su escondite. estira las piernas, se incorpora y comienza su danza-paseo por las calles, azarosa, fluida, impredecible. como una ventisca, se dispersa por los empedrados, en forma de flor, calor, beso, caricia, dejándose acurrucar por algunos que apenas se percatan. 
el amor no se busca. se encuentra.

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