comenzó buscandolo en las bibliotecas.
repasó los laberintos de estanterías revisando libro por libro,
cubierta por cubierta.
pero en el amor no hay nada escrito.
lo buscó en los fanzines, en las calles,
en los afiches.
pero el amor no se anuncia.
indagó en agendas, billetes, pasajes....
pero el amor no es moneda de cambio.
lo rastreó en ordenadores, celulares, tablets...
pero el amor no puede programarse.
el poeta se sentó a descansar.
el útimo sol se desvanece,
y desahuciado, se envuelve en una manta y se echa a dormir.
al salir la luna, con la primera estrella, el amor decide salir de su escondite. estira las piernas, se incorpora y comienza su danza-paseo por las calles, azarosa, fluida, impredecible. como una ventisca, se dispersa por los empedrados, en forma de flor, calor, beso, caricia, dejándose acurrucar por algunos que apenas se percatan.
el amor no se busca. se encuentra.
repasó los laberintos de estanterías revisando libro por libro,
cubierta por cubierta.
pero en el amor no hay nada escrito.
lo buscó en los fanzines, en las calles,
en los afiches.
pero el amor no se anuncia.
indagó en agendas, billetes, pasajes....
pero el amor no es moneda de cambio.
lo rastreó en ordenadores, celulares, tablets...
pero el amor no puede programarse.
el poeta se sentó a descansar.
el útimo sol se desvanece,
y desahuciado, se envuelve en una manta y se echa a dormir.
al salir la luna, con la primera estrella, el amor decide salir de su escondite. estira las piernas, se incorpora y comienza su danza-paseo por las calles, azarosa, fluida, impredecible. como una ventisca, se dispersa por los empedrados, en forma de flor, calor, beso, caricia, dejándose acurrucar por algunos que apenas se percatan.
el amor no se busca. se encuentra.
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