Manual de instrucciones: breve introducción al blog.

Hola, bienvenide.
Si llegaste acá por pura casualidad, quedate, pasá. Te cebo un mate mientras te explico cómo interpretar el desorden ordenado (sí, mi cabeza piensa que eso es, en alguna escala, orden) que anida en este blog.
No hay función apelativa. Quedate si querés. Yo te invito, pero podés decir que no. Lo que sigue son sólo palabras sueltas. Propias, y ajenas.
Tomá un mate. Y si no te gusta, un té. Y si no querés, un vaso de agua. Y una galletita. Si te vas, sin mirar nada, por lo menos no te llevás el estómago vacío.

viernes, 29 de julio de 2011

descender diez peldaños, hasta poder liberarte, y dejarte ir...

jueves, 21 de julio de 2011

alterar la percepción hasta que el pulso se acelera como un latido cada vez más palpitante que se siente desde el centro mismo, extendiéndose por las terminales nerviosas hasta los dedos. realidades se desdoblan, no existe, respiración, jadeo, transpiración, alrededor mirando jadeando respirando, realidad surreal que corroe lentamente, oído agudizado, estrés, pupilas dilatadas, jadeo, respiración, alucinación miedo muerte

lunes, 18 de julio de 2011

confieso que cada vez que, desde mi desconocimiento del séptimo arte, tengo que citar a Nosferatu (el vampiro), termino renombrándolo Calígula.

confesiones, confusiones... qué más da!

PD: lo más extraño es que me tomo unos minutos. pero siempre (SIEMPRE) Nosferatu se va de mi mente aproximadamente unos quince segundos antes de tener que nombrarlo.

viernes, 15 de julio de 2011

la clave está en tomar los problemas, y hacerlos bufanda!
se siente bien la libertad.
tan bien que creo que me costaría volver atrás.
¿para qué encriptar las palabras? es eso. cortar un hilo a veces ayuda a desenredar la madeja.
no es que no lo haya intentado antes... pero tirar de un extremo termina haciendo nudos peores y más fuertes. cómo será el destino, tan buena desatanudos y justo le vengo a pifiar con este ovillo!

domingo, 10 de julio de 2011

me gusta cuando madrugamos, porque nos llevamos bien. te preparo un té, intercambiamos palabras, compartimos frío. es cierto que por lo general vos te despertás, y yo seguí de largo... pero es una buena combinación, porque te llamo si te quedás dormida, y cuando llegás del colegio me despertás vos.
la capital de tailandia? esperá que buscamos... sí, bangkok. noruega? oslo. suecia... estocolmo.
confieso que me gusta verte feliz, aunque eso signifique escucharte explicarme, emocionada, la formación de los aminoácidos y aminopéptidos.
de bélgica? bruselas... como los repollitos... como cortázar... como la tía amalia...




jueves, 7 de julio de 2011

to shout hasta que no quede otra sensación que el silencio, que no es otra cosa más que la ausencia de sonido, que en este caso sería la voz.
entonces, tu silencio (o el mío) sería como una eterna disfonía.

miércoles, 29 de junio de 2011

Nuestro miedo más profundo es no estar a la altura. Nuestro miedo más profundo es que somos muy poderosos. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que nos asusta.
Nos preguntamos ¿quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, extraordinario? Más bien, la pregunta a formular es ¿quién eres tú para no serlo?
El disminuirse no le sirve al mundo. No hay sabiduría en encogerse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno. Todos nacimos para brillar, como todos los niños. No está en algunos de nosotros, está en todo el mundo. Y al dejar que nuestra propia luz brille inconscientemente permitimos que otros hagan lo mismo. Al ser liberados de nuestro propio miedo nuestra presencia automáticamente libera a otros.

Nelson Mandela

sábado, 25 de junio de 2011


y para vos, ¿qué es amistad?

viernes, 24 de junio de 2011

Hoy se me rompió el último vaso limpio.
La desprolijidad está de punta a punta, y me envuelve y me consume y me sumerge y me acapara, y me sofoca, y el aroma a miel llena la casa con su dulce pero pegotosa existencia, cubriendo cada espacio desde los cuadros del panal a mis narinas, y me envuelve y me consume y me sumerge, y me acapara, y me sofoca, y ya no queda aire puro en la cocina, ni en la mesa del comedor, donde ya no es posible poner nada más por peligro de quedar para siempre en esa trampa dorada de la miel.
Nos miramos, y sin decir nada nos sabemos envueltos, consumidos y sofocados por esta atmósfera densa de resignación, y nos paseamos por la casa esquivando, escapando quizás, buscando los cuartos con más aire, hasta que con tácito acuerdo nos fuimos desplazando, mezclando los libros con platos y vasos, y un poco de arroz y un apunte de freud, debajo de un cuchillo, y cenamos en la biblioteca.